Resumen
Una política eficaz de Diversidad e Inclusión (D&I) depende tanto del respaldo actitudinal como de la puesta en práctica conductual. Sin embargo, se sabe poco sobre por qué las personas apoyan o no apoyan las políticas de D&I en cualquiera de estos dominios. A partir de datos de encuesta de 2.639 empleados de una organización neerlandesa, empleamos el agrupamiento k-means para identificar cinco perfiles de apoyo a las políticas de D&I: Defensores y Opositores (favorables o resistentes tanto en actitud como en conducta), junto con tres grupos más matizados: Ambivalentes (ambivalentes en ambos dominios), Espectadores (favorables actitudinalmente pero pasivos conductualmente) y Reticentes (comprometidos conductualmente pero escépticos actitudinalmente). Para examinar el razonamiento subyacente, aplicamos un enfoque de métodos mixtos que combinó el análisis de contenido cualitativo y el Análisis de Clases Latentes. Emergieron cinco patrones de razonamiento distintos. Al vincularlos con los perfiles de apoyo se reveló que los Defensores y Espectadores a menudo expresaban un respaldo ideológico de la D&I, mientras que los Reticentes manifestaban inquietudes críticas pero constructivas sobre la implementación de las políticas. Los Opositores expresaban creencias meritocráticas o desconocimiento de las políticas, y los Ambivalentes reportaban desconocimiento o inaccesibilidad de las políticas. Adicionalmente, examinamos si estos patrones variaban según las posiciones organizacionales (directivos frente a empleados) y la pertenencia grupal (minoría frente a mayoría). Este análisis integrador demuestra que el apoyo y la resistencia a las políticas de D&I son multidimensionales y se fundamentan en diversos razonamientos. Nuestros hallazgos subrayan la importancia de estrategias adaptadas que aborden los diversos motivos detrás del apoyo, la resistencia, la desvinculación, la ambivalencia y el cumplimiento reticente.Conclusiones clave
- El apoyo a las políticas de D&I es multidimensional. El agrupamiento k-means identificó cinco perfiles —Defensores (13%), Espectadores (16%), Ambivalentes (49%), Reticentes (9%) y Opositores (13%)— basados en el apoyo actitudinal frente al conductual. Los perfiles se mantuvieron robustos al añadir el conocimiento de las políticas y mostraron diferencias claras en los patrones de compromiso, confirmando que las actitudes por sí solas no captan la conducta de implementación.
- Del análisis de clases latentes emergieron cinco patrones de razonamiento: Expresar Desconocimiento (29%), Reportar Inaccesibilidad (26%), Señalar Apoyo Simbólico (19%), Criticar la Política desde una Perspectiva de Defensa (18%) y Rechazar la D&I Basándose en Creencias Meritocráticas (9%). Los patrones de razonamiento se alinearon fuertemente con los perfiles de apoyo (χ²[16, N=1.407]=573,46, p<.001, V de Cramér=.32): p. ej., los Espectadores favorecieron el apoyo simbólico, los Reticentes favorecieron la crítica orientada a la defensa, y los Opositores mostraron mayor desconocimiento y rechazo meritocrático.
- Las diferencias según el nivel directivo y el estatus grupal fueron significativas. Los directivos estuvieron sobrerrepresentados entre los Defensores y Reticentes e infrarrepresentados entre los Ambivalentes y Opositores (χ²[4, N=2.638]=109,96, p<.001, V de Cramér=.20). El estatus minoritario percibido se relacionó con perfiles más críticos (Reticentes, Opositores) y con la crítica orientada a la defensa en el razonamiento (clústeres: χ²[4, N=2.627]=59,28, p<.001, V=.15; razonamiento: χ²[4, N=1.405]=34,55, p<.001, V=.16), destacando distintos impulsores motivacionales entre los grupos.

















