Resumen
El «bufé de ideologías» ha surgido como una metáfora útil para describir la aparente fragmentación del extremismo violento contemporáneo. Basándonos en la discusión de Horgan y Shayler y en la respuesta de Baele, sostenemos que la hibridación ideológica y los agravios antimodernos no son en sí mismos novedosos. Más bien, la atención debe centrarse en lo que parece distintivo: la creciente participación de menores y adultos jóvenes, la difusión de cosmovisiones distópicas y la aparición de una violencia nihilista que toma prestados símbolos de tradiciones extremistas establecidas, aunque carece de un proyecto político coherente. A partir de la experiencia clínica y de la evidencia emergente en Canadá, sugerimos que la adolescencia se caracteriza por el desplazamiento entre distintas posiciones ideológicas y que los casos contemporáneos se comprenden mejor a lo largo de un continuo evolutivo que vincula los compromisos ideológicos coherentes, las formas híbridas de agravio y la violencia nihilista desideologizada. Proponemos que estas transformaciones reflejan tanto una búsqueda generacional de sentido en condiciones de incertidumbre como la convergencia de la movilización populista con la explotación algorítmica de la identidad, el reconocimiento y la pertenencia. Si bien los enfoques orientados a los procesos ofrecen una alternativa productiva a la multiplicación de categorías, sostenemos que deben incorporar una perspectiva evolutiva y temporal para orientar la prevención y la intervención. La comprensión de las trayectorias, en lugar de las clasificaciones estáticas, puede proporcionar un marco útil para responder al extremismo violento contemporáneo.Conclusiones Clave
- El comentario sostiene que la hibridación ideológica y los agravios antimodernos no son genuinamente nuevos, ya que el cambio cultural siempre ha avanzado mediante procesos de bricolaje y esquismogénesis. Lo que puede resultar distintivo hoy es la menor edad de los perpetradores y la difusión de perspectivas distópicas generalizadas entre los jóvenes, junto con un aumento de la violencia nihilista que no es de naturaleza ideológica ni política.
- A partir de un estudio longitudinal de 574 estudiantes de secundaria de Quebec, los autores destacan que los adolescentes se desplazaron significativamente entre perfiles ideológicos y en su adhesión a la glorificación de la violencia a lo largo de un período de un año. Esta fluidez sugiere que la exploración del activismo y la violencia como «expresiones idiomáticas de protesta» es común y dinámica durante la adolescencia, y debería suscitar cautela en los esfuerzos de detección que se basan en gran medida en marcadores ideológicos.
- Los autores proponen comprender los casos contemporáneos a lo largo de un continuo dinámico en lugar de en categorías fijas, que abarcan desde proyectos ideológicos coherentes (como el neonazismo) hasta la violencia perseguida como un fin en sí mismo (como la red nihilista «764»). Advierten contra la ampliación de términos como «terrorismo» y «extremismo» para abarcar toda forma de violencia espectacular, ya que esto corre el riesgo de oscurecer diferencias significativas en cuanto a motivos, organización y propósito político.












