Resumen
Este artículo examina el aparente auge de lo que se está denominando extremismo de «barra de ensaladas» (salad bar). Detrás de la popularidad de este término y de una plétora de expresiones relacionadas no solo subyace el reconocimiento de que ciertos actores terroristas parecen alinearse con contenidos ideológicos múltiples, a veces contradictorios, sino también la confusión sobre lo que esto implica para todo, desde la clasificación hasta la respuesta. Reflexionamos sobre los desarrollos habidos hasta la fecha y concluimos que, si bien el término «barra de ensaladas» tiene escaso mérito para comprender los desarrollos recientes en el terrorismo, el extremismo o cuestiones afines, persiste una necesidad urgente de claridad conceptual y coherencia terminológica para orientarse en el panorama de amenazas rápidamente cambiante de hoy. Consideramos que este término popular exagera la novedad de gran parte de lo que supuestamente abarca, y contextualizamos la reciente proliferación de términos subrayando la necesidad de comprender los ecosistemas en línea que cambian con rapidez, la influencia menguante de las organizaciones estrictas y jerárquicas, y el papel central de la conspiración en el impulso y el sostenimiento de muchas —si no la mayoría— de las formas de extremismo violento actuales. Aunque en la actualidad nos vemos limitados por la falta de evidencia empírica sobre los fenómenos comprendidos e implicados por el extremismo de «barra de ensaladas», ofrecemos una tipología alternativa sencilla, tanto para investigadores como para profesionales, y concluimos con recomendaciones modestas para abordar estas cuestiones a medida que continúa emergiendo esta base de evidencia.Puntos clave
- El término extremismo de «barra de ensaladas» —popularizado por el exdirector del FBI Christopher Wray en 2020— describe a los delincuentes que parecen mezclar múltiples ideologías, a veces contradictorias. Los autores sostienen que la etiqueta es imprecisa y confunde varios procesos distintos, como «mezclar» ideologías frente a «saltar» entre ellas, distinción que el NCTC, el DHS y el FBI establecieron en 2023.
- Gran parte de lo que se presenta como «nuevo» tiene precedentes históricos. A nivel grupal y organizativo, la cooperación transideológica (como los vínculos documentados entre actores de extrema derecha e islamistas militantes) a menudo refleja una ventaja táctica, el reclutamiento o la «innovación operativa» más que una fusión ideológica genuina, como se observa en las críticas al concepto de «yihad blanca» (White Jihad).
- Los datos apuntan a un cambio real en quiénes se ven afectados: los jóvenes están sobrerrepresentados, y los datos del START estadounidense mostraron un aumento del 311 % en la última década en jóvenes radicalizados sin vínculos formales con organizaciones extremistas designadas. Sin embargo, la evidencia es dispar: el programa ETA de Toronto clasificó a menos del 5 % de sus usuarios como de «Cuestión Mixta», lo que sugiere que el aumento en el número de casos puede reflejar, en parte, cambios en la forma en que los profesionales clasifican los casos más que un verdadero repunte.











