Resumen
La memoria de trabajo humana está asociada con modulaciones significativas en la actividad oscilatoria cerebral. Sin embargo, el papel funcional de los ritmos cerebrales en diferentes frecuencias sigue siendo objeto de debate. Las modulaciones en el rango de frecuencia beta (15–40 Hz) son especialmente difíciles de interpretar porque podrían producirse de manera artefactual por oscilaciones (más prominentes) en frecuencias más bajas que muestran propiedades no sinusoidales. En este estudio, investigamos las oscilaciones beta durante la memoria de trabajo mientras controlamos la posible influencia de los ritmos de menor frecuencia. Recopilamos datos de electroencefalografía (EEG) en 27 participantes que realizaron una tarea de memoria de trabajo espacial con dos niveles de carga cognitiva. Con el fin de descartar la posibilidad de que la actividad beta observada estuviera afectada por las no sinusoidalidades de los ritmos de menor frecuencia, desarrollamos un algoritmo que detecta oscilaciones beta transitorias que no coinciden en el tiempo y el espacio con ritmos de menor frecuencia más prominentes. Utilizando este algoritmo, mostramos que la amplitud y la duración de las ráfagas beta disminuyen con la carga de memoria y durante la manipulación de la memoria, mientras que su frecuencia máxima y su tasa aumentan. En conjunto, nuestros resultados muestran que los ritmos beta humanos se modulan funcionalmente durante la memoria de trabajo y que estos cambios no pueden atribuirse a ritmos de menor frecuencia con propiedades no sinusoidales.Puntos clave
- En un estudio de 27 adultos sanos, los investigadores lograron aislar ráfagas beta «genuinas» (15–40 Hz) que son estadísticamente distintas de los armónicos de los ritmos de menor frecuencia. Mediante el uso de un algoritmo novedoso para controlar los artefactos no sinusoidales de las ondas alfa y theta, el estudio aporta evidencia sólida de que las ráfagas beta son eventos neuronales independientes y no subproductos espectrales.
- Las características de las ráfagas beta cambiaron significativamente bajo presión cognitiva, ya que una alta carga de memoria provocó una reducción sustancial en la duración de las ráfagas (d = 0,67) y en su amplitud (d = 0,32), junto con un aumento simultáneo en la frecuencia de las ráfagas beta (d = 0,36) y en su tasa (d = 0,19), lo que confirma su papel funcional en el procesamiento.
- Los hallazgos indican que estas ráfagas beta genuinas son funcionalmente relevantes, ya que sus características se modulan mediante el mantenimiento de la memoria de trabajo, lo que sugiere que desempeñan un papel activo en la forma en que el cerebro retiene y procesa la información.









