Resumen
¿Por qué la violencia no estatal sin una ideología clara representa un problema para los investigadores del terrorismo? Este comentario sobre Horgan y Shayler, Perliger, Baele y Cassam sugiere que los perpetradores individuales (lone-actor) con ideología nula o mixta constituyen el principio del fin de la definición de terroristas y extremistas violentos como sujetos motivados ideológicamente. Existe una alternativa que no privilegia las concepciones amplias de la ideología. El papel de las ideas en la radicalización hacia el terrorismo y el extremismo violento se comprende mejor en términos de las tres dimensiones de un marco de movilización: el encuadre diagnóstico, el pronóstico y el motivacional.Puntos clave
- El comentario sostiene que un número creciente de atacantes individuales —abrumadoramente hombres jóvenes— comete actos de violencia masiva sin una ideología clara o coherente, lo que cuestiona la definición tradicional del terrorismo y el extremismo violento como violencia 'motivada ideológicamente'. Esto dificulta encajar los casos de 'barra de ensaladas' (ideología mixta) y los nihilistas en las categorías de investigación convencionales.
- McCauley propone reemplazar la ideología por el concepto de 'encuadre de la acción colectiva' (collective action framing), procedente de la Teoría de los Movimientos Sociales, que emplea tres dimensiones: la diagnóstica (identificar el agravio o la culpa), la pronóstica (la solución violenta propuesta) y la motivacional (quién debe actuar). Este marco se aplica tanto a los atacantes como a sus objetivos y a todas las categorías oficiales de extremismo violento del FBI/DHS.
- El autor identifica cuatro problemas al basarse en la ideología: no existe una definición consensuada, no hay una forma fiable de medirla, se sobredimensionan las 'malas ideas' ignorando emociones como la ira y la humillación, y hay una tendencia a situar el problema únicamente 'en sus cabezas' en lugar de en la interacción entre grupos en conflicto. El Extremismo Violento Nihilista, impulsado por la fascinación por la violencia más que por un agravio, se considera una excepción genuina incluso a este enfoque del marco de acción.
