Resumen
Creer en el potencial de un cambio social progresivo es una condición previa importante para la movilización dentro de los grupos minorizados; sin embargo, los períodos de declive democrático son un poderoso recordatorio de que “las cosas mejoran” no está garantizado. A medida que las condiciones sociales empeoran, cabría esperar que el pesimismo alterara la fe en el poder continuo del colectivo para alcanzar sus objetivos. No obstante, basándonos en la noción de la identidad colectiva como un recurso especialmente en tiempos difíciles, sostenemos que los miembros de grupos minoritarios podrían responder a los períodos de declive mediante manifestaciones afirmativas de vigilancia identitaria. Para explorar esta posibilidad, analizamos datos de participantes pertenecientes a minorías sexuales (N total = 3627) recopilados en cinco olas distintas entre 2017 y 2025. Durante este período marcado por un considerable cambio social global, observamos una disminución de las percepciones sobre la posibilidad de un cambio social progresivo, acompañada de una consolidación de la identidad minorizada. Los análisis de senderos sugieren que la creciente identificación con la minoría protegió a los participantes minoritarios frente a las consecuencias que de otro modo serían negativas de percibir el declive social. Además de aportar una mayor comprensión sobre el valor teorizado de la identidad minoritaria, este conjunto de datos poco común da testimonio de los pensamientos y sentimientos de las personas LGBTQ+ tal como evolucionaron a lo largo de un período marcado por la incertidumbre política.Puntos clave
- A lo largo de cinco olas transversales (2017–2025), los participantes LGBTQ+ informaron una disminución constante en la posibilidad percibida de un cambio social progresivo, mientras que los indicadores relacionados con la identidad aumentaron: la identificación grupal (p < .001), la autodefinición basada en el grupo (p < .001), la satisfacción grupal (p < .001), la eficacia colectiva (p < .001) y los deseos de preservar la identidad (p < .001) se incrementaron. Estos efectos ómnibus a lo largo del tiempo se mantuvieron significativos bajo la corrección de Bonferroni. Las emociones negativas permanecieron relativamente bajas hasta un fuerte aumento coincidente con el inicio de la segunda presidencia de Trump (p < .001).
- A nivel individual (controlando el tiempo y las variables demográficas), percibir el cambio progresivo como más posible se correlacionó con más emociones positivas (r = .42, p < .001) y menos emociones negativas (r = .37, p < .001) y una mayor eficacia colectiva (r = .12, p < .001); pero, de forma crítica, con una menor identificación LGBTQ+ (r = -.09, p < .001) y deseos más débiles de preservar la identidad (r = -.12, p < .001). Una identificación más fuerte se relacionó positivamente con todos los demás resultados identitarios y se asoció tanto con emociones positivas aumentadas (r = .25, p < .001) como negativas (r = .15, p < .001), lo que indica ambivalencia respecto de la trayectoria social entre los miembros altamente identificados.
- Un modelo de senderos de mediación secuencial (χ2 p<.001; CFI=0.972; RMSEA=0.061; SRMR=0.019; TLI=0.874) mostró que las disminuciones a lo largo del tiempo en las posibilidades percibidas de un cambio progresivo se vincularon con aumentos en la identificación minoritaria, que a su vez amortiguaron los resultados (mayor afecto positivo, autodefinición y satisfacción más fuertes, mayor eficacia y motivos más fuertes de preservación de la identidad). Apareció una excepción entre 2020 y 2021 (inicio del mandato de Biden), cuando los efectos indirectos se revirtieron brevemente, lo que sugiere un respiro efímero antes de que las disminuciones se reanudaran.



