Resumen
La creencia generalizada en afirmaciones que contradicen abundante evidencia científica —como que el cambio climático es un engaño o que la tierra es plana— puede tener consecuencias sociales perjudiciales. Comprender el razonamiento que subyace a estas creencias es crucial para mitigar su propagación. A lo largo de dos estudios, empleamos el análisis cuantitativo de contenido para comparar cómo los creyentes (Fringe) y los no creyentes (Mainstream) de afirmaciones inverosímiles razonan sobre la evidencia. Tras leer un informe ficticio, de alta o baja calidad, de un perito forense (Estudio 1; N = 183) o de un médico (Estudio 2; N = 193), y valorar al experto, los participantes explicaron el razonamiento detrás de sus valoraciones. Analizamos la cantidad y la calidad de estas respuestas. Hubo evidencia mixta que sugería que las respuestas de los creyentes Fringe implicaban menos esfuerzo que las respuestas Mainstream. Sin embargo, encontramos evidencia consistente de que los creyentes Fringe proporcionaron significativamente menos justificaciones normativas y evidencia débil de que proporcionaron significativamente más justificaciones autogeneradas. Estos resultados sugieren que los creyentes Fringe se basan menos en indicadores convencionales de la calidad de la evidencia. Las diferencias en la forma en que las personas evalúan la información pueden explicar por qué algunas adoptan creencias inverosímiles, y presentar la información de maneras que resuenen con los creyentes Fringe podría ayudar a reducir la propagación de afirmaciones falsas.Puntos clave
- El estudio encontró apoyo mixto para la «Hipótesis del Tacaño» (que los creyentes de la desinformación son simplemente pensadores perezosos). Si bien los creyentes Fringe escribieron significativamente menos palabras que los creyentes Mainstream en el Estudio 1 (M = 50,61 vs. M = 63,76, p = .001 – .017), esta diferencia no se replicó en el Estudio 2 (M = 60,64 vs. M = 61,28, p > .558), lo que sugiere que la creencia en la desinformación no está impulsada de forma consistente por una falta de esfuerzo.
- Al poner a prueba la «Hipótesis de la Preferencia de Información», la investigación demostró que los creyentes Fringe proporcionaron de manera consistente significativamente menos justificaciones «relevantes al presente» —aquellas basadas en criterios normativos como el campo, la capacidad o la coherencia del experto—. Este efecto fue robusto tanto en el Estudio 1 (M = 1,47 vs. M = 2,09, p = .001 – .002) como en el Estudio 2 (M = 2,27 vs. M = 2,83, p = .008 – .016), lo que indica un desprecio sistemáticamente mayor hacia los indicadores convencionales de la calidad de la evidencia.
- El análisis de los datos combinados reveló que los creyentes Fringe eran significativamente más propensos a basarse en justificaciones «autogeneradas» (M = 0,84) en comparación con los creyentes Mainstream (M = 0,65, p = .044). Esto sugiere que, en lugar de interactuar únicamente con la evidencia objetiva proporcionada, los creyentes de la desinformación la sustituyen en mayor medida por sus propias suposiciones subjetivas y opiniones externas para formar sus juicios.

